'Per Roma'... Carta escrita por Francesco Totti

1 de Septiembre de 2016 a las 00:00
foto

(Foto tomada del original publicado en www.theplayerstribune.com)

Francesco Totti ha escrito esta extraordinaria obra de arte, una carta donde expresa su sentir por Roma, su ciudad, y por "la Roma", el equipo donde debutó y donde se retirará como jugador profesional tras 25 temporadas de vestir de amarillo y rojo. Prepárense, van a llorar.

Para Roma

Francesco Totti

"Hace 27 años se escuchó un golpe en la puerta de nuestro departamento en Roma. Mi madre, Fiorella, fue a abrir. Quienes estaban al otro lado definirían mi carrera futbolística.

Cuando ella abrió la puerta, un grupo de caballeros se presentó como dirigentes deportivos.

Pero no eran de Roma: se vestían de rojo y negro.

Eran del AC Milan y querían que jugara para su equipo a cualquier costo.

Mi madre alzó los brazos al cielo, ¿qué cosa piensan que le habrá dicho a esos señores?

*

Cuando eres un niño en Roma, solo tienes dos opciones: o eres amarillo-rojo o eres blanco-celeste. Roma o Lazio. En nuestra familia, solo había una posibilidad.

No tuve la fortuna de conocer a mi abuelo, porque murió cuando yo era pequeño. Pero me dejó un fantástico regalo. Afortunadamente para mí, mi abuelo Gianluca era un fanático apasionado de la Roma y le transmitió ese amor a mi padre, quien a su vez nos lo transmitió a mi hermano y a mí.

El amor por la Roma ha sido transmitido. Y siempre ha sido más que un club de futbol, es parte de nuestra familia, nuestra sangre y nuestras almas.

No teníamos la posibilidad de ver muchos partidos en televisión porque, incluso en Roma, no se transmitían frecuentemente en los años 80. Cuando cumplí siete años, mi padre compró boletos y finalmente pude ver a "I Lupi" (los Lobos) en el Estadio Olímpico.

Incluso ahora puedo cerrar mis ojos y recordar lo que sentí. Los colores, las canciones, el humo de los cohetones que estallaban. Yo era un niño alegre y simplemente estar allí en el estadio, rodeado de aficionados de la Roma, encendió en mí algo diferente. No sé cómo describirlo.

Bellísimo.

Esa es la única palabra que puede describir lo que sentí.

No creo que nadie en mi barrio de San Giovanni me haya visto nunca sin un balón en los pies. Jugábamos futbol en todas partes, en los adoquines, frente a las iglesias, en los callejones. En todas partes.

Desde niño el futbol fue para mí mucho más que una pasión. Era ambicioso y quería que se convirtiera en mi profesión. Empecé a jugar en algunos clubes juveniles. En las paredes de mi habitación tenía colgados carteles y artículos recortados del periódico de Giannini, el capitán de la Roma. Era mi ídolo. Porque él era un muchacho romano igual que nosotros.

A los 13 años oí un golpe en la puerta.

Estos señores del AC Milán me propusieron que me convirtiera en rojinegro, una oportunidad para hacer mi carrera en un gran club italiano. Obviamente no era una decisión que podía tomar solo.

Mi mamá siempre ha sido "la Jefa" y lo sigue siendo ahora. Ella, como todas la madres italianas es muy protectora con sus hijos y no quería que me fuera de casa por miedo a que algo me pasara.

"No, no", respondió a los dirigentes y todo lo que dijo fue "lo siento. No, no".

Fin de la discusión. Mi primer movimiento fue rechazado por "la Jefa".

Mientras mi madre tenía el control de todo de lunes a viernes, el fin de semana, mi padre nos acompañaba a mi hermano y a mí a nuestros juegos. Fue difícil rechazar la propuesta del AC Milán pues significaba un buen ingreso de dinero para nuestra familia, pero al hacerlo, ese día mi madre me enseñó una gran lección: "Tu casa es la cosa más importante en la vida".

Solo unas pocas semanas después, me eligieron durante un partido de juveniles y la Roma me hizo una oferta. Me vestiría de amarillo y rojo.

Mi mamá podía sentirlo. Me ha ayudado en mi carrera de muchas maneras. Sí, era protectora pero hizo tantos sacrificios para asegurarse de que estuviera en un campo de futbol todos los días. Sé que los primeros años fueron difíciles para ella.

Ella era la que me llevaba a los entrenamientos y me esperaba. A veces me esperaba por dos, tres o cuatro horas para darme la oportunidad de vivir mi sueño. Esperaba bajo la lluvia, en el frío, no le importaba.

Esperaba para asegurarse que realizara mi sueño.

Hasta 90 minutos antes del partido no tenía ni idea de que iba a debutar en el Estadio Olímpico. Estaba sentado en el autobús que nos llevaba de Trigoria al Estadio y sentí como me subía la adrenalina. La serenidad que había sentido la noche anterior desapareció. Los aficionados de la Roma son diferentes a todos los demás. Se espera mucho de ti cuando te enfundas la playera rojiamarilla. Tienes que demostrar tu valía y no hay espacio para el error.

Cuando entré al campo por primera vez me sentí abrumado por el orgullo de jugar para mi ciudad, para mi abuelo, para mi familia.

En 25 años, aquella presión -aquél privilegio- no ha cambiado.

Claro que hubo errores. Hubo incluso un momento en que, hace doce años, consideré la posibilidad de dejar la Roma e ir a jugar al Real Madrid. Cuando un equipo de tanto éxito, tal vez el más fuerte del mundo, te pide que te unas, empiezas a pensar cómo sería la vida en otro lugar. Hablé con el presidente de la Roma y eso hizo la diferencia. Al final fue la conversación que tuve con mi familia la que me recordó en qué consiste la vida.

Tu casa es todo.

En estos 39 años Roma ha sido mi casa. En estos 25 años de carrera, la Roma ha sido mi casa. Espero haber representado al club con lo mejor de mis posibilidades y haber elevado los colores de la Roma lo más alto posible, ganando el Scudetto y jugando en la Champions League. Espero que estén orgullosos de mí.

Pueden definirme como un hombre de costumbres. He dejado la casa de mis padres solo hasta que me comprometí con mi esposa, Ilary. Así que cuando pienso el tiempo que he pasado aquí y lo que dejaré, ya extraño la rutina y las cosas de todos los días. Las muchas horas de entrenamiento, la charla en el vestuario. Lo que más extrañaré será compartir un café con mis compañeros todos los días. Tal vez si volviera algún día como entrenador, podría disfrutar de nuevo esos momentos.

Mucha gente me pregunta ¿por qué has pasado toda tu vida en Roma?

Roma es mi familia, mis amigos, la gente que quiero. Roma es el mar, las montañas, los monumentos. Roma, obviamente, es también los romanos.

Roma es el amarillo y el rojo.

Roma, para mí, es el mundo.

Este club y esta ciudad han sido mi vida.

Siempre.

_______________________________________________

 

(A continuación, la carta original en italiano publicada en www.theplayerstribune.com)

Per Roma

Ventisette anni fa qualcuno bussò alla porta del nostro appartamento di Roma. Ad aprire andò mia madre Fiorella. Le persone che erano dietro la porta avrebbero potuto cambiare la mia carriera calcistica.

Quando aprì la porta c’erano dei signori che si presentarono come dirigenti sportivi.

Ma non erano della Roma: indossavano indumenti rossi e neri.

Erano dell’AC Milan e volevano che andassi a far parte della loro squadra. A tutti i costi.

Mia madre alzò le braccia al cielo. Che cosa pensate che abbia detto a quei signori?

*

Quando sei un ragazzo di Roma, ci sono solo due scelte: puoi essere giallo-rosso o bianco-celeste. Roma o Lazio. Nella nostra famiglia, esisteva solo una scelta possibile.

Purtroppo non ho avuto la fortuna di conoscere mio nonno, poiché morì quando ero un bambino. Ma mi ha lasciato un dono fantastico. Fortunatamente per me, mio nonno Gianluca era un tifoso accanito della Roma ed ha trasmesso questo amore a mio padre che, a sua volta, lo ha trasmesso a mio fratello e a me.

L’amore per la Roma ci è stato tramandato. E’ sempre stato più di un Club di calcio, è parte della nostra famiglia, del nostro sangue e delle nostre anime.

Non avevamo la possibilità di vedere molte partite in TV perché, anche se disputate a Roma, non venivano trasmesse frequentemente negli anni ’80. Quando ho compiuto 7 anni, mio padre comprò dei biglietti e finalmente ebbi la possibilità di andare a vedere I LUPI allo Stadio Olimpico.

Ancora adesso posso chiudere gli occhi e ricordarmi quello che ho provato. I colori, le canzoni, il fumo dei petardi che esplodevano. Ero un ragazzo vivace e anche solo essere lì nello stadio, circondato da tutti gli altri tifosi della Roma ha acceso in me qualcosa di diverso. Non so come descriverlo…

Bellissimo.

Questa è l’unica parola che può descrivere ciò che provai.

Non credo che nessuno nel mio quartiere di San Giovanni mi abbia mai visto senza un pallone al piede. Giocavamo a calcio ovunque, sui sanpietrini, vicino alle chiese, nei  vicoli. Ovunque.

Fin da bambino il calcio era per me molto di più di una semplice passione: ero ambizioso e volevo che diventasse la mia professione. Iniziai a giocare per alcuni club giovanili. Sulle pareti della mia stanza avevo avevo appeso poster e articoli ritagliati dai giornali su Giannini, il capitano della Roma. Era il mio idolo. Un simbolo perché era un ragazzo romano proprio come noi.

A 13 anni sentii qualcuno bussare alla nostra porta.

Questi signori dell’AC Milan mi chiesero di diventare rosso-nero: un’opportunità per fare carriera in un grande Club italiano. Ovviamente non era una decisione che potevo prendere da solo.

Mia mamma è sempre stata il “boss” e lo è tutt’ora. Lei, come tutte le mamme italiane,  è piuttosto protettiva nei confronti dei figli e infatti non voleva che me ne andassi da casa per paura che mi succedesse qualcosa.

“No, no” rispose ai dirigenti e fu tutto ciò che disse “Mi dispiace. No, no”.

Fine del discorso. Il mio primo trasferimento era stato rifiutato dal “boss.”

Nel weekend mio padre accompagnava me e mio fratello alle nostre partite mentre mia mamma aveva il controllo di tutto dal lunedì al venerdì. Fu difficile rinunciare alla proposta dell’AC Milan perché avrebbe significato tanti soldi per la nostra famiglia ma così facendo mia madre mi diede un grande insegnamento quel giorno: la tua casa è la cosa più importante nella vita.

Solo qualche settimana più tardi, venni scelto durante una partita giovanile e la Roma mi fece un’offerta. Sarei diventato giallo-rosso.

Mia mamma se lo sentiva. Mi ha aiutato nella mia carriera in moltissimi modi. Si, era protettiva ma ha fatto così tanti sacrifici per essere sicura che io stessi sul campo da calcio ogni giorno. So che i primi anni sono stati duri per lei.

Era lei che mi portava all’allenamento e che mi aspettava. A volte mi aspettava per due, tre anche quattro ore per darmi la possibilità di vivere il mio sogno. Aspettava sotto la pioggia, al freddo, non le importava.

Aspettava per far sì che io realizzassi il mio sogno.

Fino a 90 minuti prima della partita non avevo idea che avrei fatto il mio debutto allo Stadio Olimpico. Ero seduto sul pullman che ci portava da Trigoria allo Stadio e sentivo crescere in me l’adrenalina. La serenità che avevo provato la notte prima era svanita. I tifosi della Roma sono diversi da tutti gli altri. Si aspettano tantissimo da te quando indossi la maglia giallo-rossa. Devi dimostrare il tuo valore e non c’è spazio per gli errori.

Quando sono entrato in campo per la prima volta ero sopraffatto dall’orgoglio di giocare per la mia città, per mio nonno, per la mia famiglia.

In 25 anni, quella pressione — quel privilegio — non è mai cambiato.

Certo ci sono stati degli errori. C’è stato anche un momento in cui, 12 anni fa, ho considerato la possibilità di lasciare Roma ed andare a giocare per il Real Madrid. Quando una squadra di grande successo, forse la più forte al mondo, ti chiede di entrarne a far parte, inizi a pensare a come sarebbe la tua vita in un altro posto. Ne parlai con il Presidente della Roma e quello fece la differenza. Alla fine fu la conversazione che ebbi con la mia famiglia che mi ricordò in che cosa consiste la vita.

La tua casa è tutto.

In questi 39 anni Roma è stata la mia casa. In questi 25 anni di carriera, la Roma è stata la mia casa. Spero di aver rappresentato il Club al meglio delle mie possibilità ed aver innalzato i colori della Roma il più in alto possibile vincendo lo scudetto e giocando nella Champions League. Spero siate fieri di me.

Potete definirmi un abitudinario. Ho lasciato la casa dei miei genitori solo quando mi sono fidanzato con mia moglie, Ilary. Così quando penso al tempo trascorso qui e a ciò che lascierò so già che mi mancherà la routine e le cose di tutti i giorni. Le molte ore di allenamento, le chiacchierate nello spogliatoio. La cosa che mi mancherà maggiormente sarà bere un caffè con i miei colleghi ogni giorno. Forse se tornassi un giorno come allenatore, riuscirei a godermi ancora questi momenti.

Molti mi chiedono, perché hai passato tutta la tua vita a Roma?

Roma rappresenta la mia famiglia, i miei amici, la gente che amo. Roma è il mare, le montagne, i monumenti. Roma, ovviamente, è anche i romani.

Roma è il giallo e il rosso.

Roma, per me, è il mondo.

Questo Club e questa città sono stati la mia vita.

Sempre.